Tuesday, March 23, 2010

Músico Guevarista

El que ignore un volcán… ¡por inculto!….
no dirige la palabra a su propio corazón.


¡Como me crecieron los dedos
al volver acompañado con la guitarra!
Aun recuerdo todavía la clara felicidad.
Seria dichosa y consentida por el resto de su vida.

Yo canto con cuerpo y alma
para no desaparecer en la indigencia.

Esta raza jeroglífica que es la humana naufraga.
Cara emerge la indeferencia expresada a diario.
Manchas de petróleo, invasiones a los infieles.
Admito pecar en el típico discurso izquierdista
-valores humanos, justicia, solidaridad-
Este corazón no esta hueco aun
y cada vez que alguien muere por hambre,
(la mayoría de las veces niños )
o por no tener acceso al tratamiento del SIDA
me duele y me dan ganas de en vez de tocar
dar guitarrazos en la cabezas de algún que otro cabron indiferente.

Yo soy el que te dice que escribas la vida
¡ya la leerá alguien cuando te mueras!

Pues todo no guarda sombrías tristezas.
Las postales doradas bajo cielos azules son hermosas.
Las bicicletas que crean alegres correrías infantiles.
Los sarcófagos que guardan prisioneros los secretos felices.
Las playas y los campos que en nuestros viajes forman los paisajes.
Todos están guardados para ti y para mí con toda su belleza.

Siempre hay espacio para la esperanza
¡incluso cuando no llega!


Arranque la leona furia que se clava en mis costillas
y deje en mi voz abrir el grifo.
El hombre es hermoso pero a veces un misterio
que empuja al uno contra el otro a un contorno
imborrable que trae el enfrentamiento.
¡Como una marea que se ahoga en si misma!
Innombrable y frenético,
un loco que combate a su imagen opuesta.
Un animal de vida, muerte y procreación.

Mi corazón es una lámpara
que pretender dar luz a la muchedumbre.

Autobiografía De Un Combatiente Del Amor

Yo solía tirar con una muchacha
que siempre envolvía mal aire.
Aun así encendía la pólvora de mis besos.
La hice gozar como un artesano.
Al fin y al cabo yo también estaba desesperado,
desahuciado por la prisa y preocupación de ser virgen.

Ame solo una vez
y urgió la ternura de tal forma
que para pensar en mi
tenia que huir de nuestros cuerpos.
Esta señora que era muchachita
tenia mi corazón controlado
y sigue siendo hoy en día la dueña
a pesar de los tropiezos.

Me lengua seguida por el deleite de mi cuerpo
continuo saciando su sed.
Así que le di rienda suelta por la geografía de su cuerpo.
Y como una vela que evita el viento
yo sorteaba los día como podía,
prefiriendo la noche, ya que me daba fructíferos placeres.

La bese
entre el pliegue del escote
y el temblor de mis piernas fue semejante
a un huracán americano.
La Betty sabía como fijar sus pechos firmes y curvados.

Entre flujos y humedad nos exploramos.
Más bien nervioso.
Explore su cueva y la visita dolió.
Yo fui dulce a pesar de ser hombre.
Como una ametralladora cante victoria al terminar el acto.
La boca de la Betty maneja desde ese día todos mis órganos.

Mi amor por la Betty
es una revolución que no hace al hombre
ni viejo ni cansado.
Yo la quiero por años.
Toco las estrellas con mis tobillos cada vez que me besa.

Mi Miedo al Sida

Esta muerte huele a desnudez que adelgaza la vida
y flota enzarzada tiñendo los huesos en un ultimo otoño.

Recuerdo que mi corazón orquestaba el viento
combatido por un verano donde las huellas ebrias bailaban vida.
Recuerdo que preferí mirar a los extraños ángulos de la cama,
a las sabanas arrugadas que apegadas y distantes abrazaban el crepúsculo.

De una herida se espera el dolor que trae tormento,
las rojas tinieblas que picotean la piel, sin embargo,
Carlos lento deserto de su cuerpo, silencioso, devorado por el miedo.
Rodeado de una angustia que se apropia de los ojos.
Con una expresión idéntica a un cristal roto que no le bastan alas para sobrevivir.
Temo al SIDA y lo odio.

Lo se. Jugar con la muerte es un rumbo barato.
No desaparece, pues para espantar este camino
uno no se inclina para escabullirla
o se planta vertical con autoridad; no es un niño a seducir.
Su tacto dentro de ti duele, no es sencillo y es presagio.
Tiene la ferocidad de un pez que en mar vive
y en el mar se queda hasta agotarlo, y el mar se agota.
Esta enfermedad es una quietud indiferente que mata.

Cuando me echo encima de un cuerpo
el miedo me hace temerlo.
Hay veces que pienso:
-si le dejo entrar dentro de mi, ahora,
y la frontera que nos separa se rompe
me infecto,
me muero-
Como un caballo de madera troyano
me va a recorrer.

Es entonces cuando la quietud
se queda incrustada en el pulmón
y una verdad que huele a una idea
que tu no recuerdas sucediendo
aparece,
en la víspera de una oración por tu futuro
que deja un balance tardío.

¡Oh Dios! que este pecado es la ruina por si misma
y me despoja torturado, ¡empújalo fuera de mi!, ¡haz que se marche!

Al tocarte, se ha anticipado,
y una aguja descifra sin piedad los cerrojos que fallaron.
Ahora solo queda esperar.

La Muerte De Mi Tío Emilio

Recientemente
murió mi tío Emilio.
Yo no veo como un error
desertar de la divinidad
pero esta vez rece.
Fue una mezcla
de avaricia y amor la que pedía
que se fuese rápido,
que se fuese sin dolor.

No hay destino que no duela
si avanza pidiendo ayuda.
Mi tío, en su final,
fue una duna delicada.
Y mi tía Cruzita, recogiendo el eco
de lo que fue una vida tejida,
para no decir
le hablaba y le cuidaba.
Y en una de esas tardes,
con el ritmo de la ausencia que llega,
sin temblores, dormido,
se fue mi tío.
Nos duele el dolor de lo quitado
pero no echo de menos lo sufrido.


Se quedo su cuerpo vació
rodeado por hileras de desatadas emociones.
Sin límite de pena
un aguacero de lágrimas callo.
A mi la marea me llego desborda al teléfono.
Desperté sabiendo que lo venido
no me iba a engañar
y que en un punto de la noche
el hombre dejo de estar.
Me ha traído la muerte de mi tío
la edad que se deshace antes de tiempo.


Fue cáncer.
Como agua bajo la lluvia creció.
Esta vez no hubo esponja
que en su empeño todo lo absorbiese.
Se extendió y conquisto

El Joven Que Goza Y Reclama

Pídeme que recostado sea joven
y te daré un beso en cualquier lugar de tu cuerpo.
Es materia oculta despojarnos mutuamente,
vernos y vernos como adolescentes sin pudor ni censura.

¡Déjame penetrarte en el rincón más oscuro!
¡Inclinarme pretendiendo alcanzar lo inexorable!
Siempre te amo y espero.
La carne impertinente avanza a punto de tocar mis huesos.
Puede que venir a reclamarte sea tropiezo
pero es tiempo de desesperaciones.
Mi espada, que en un árbol frutal, te quiere.
Sabes tú que mi corazón se cuece vivo.
Los niños y las niñas no tienen maldad.
Este perro lamenta la locura que es pesadilla.
Te amo
tostado por un deseo de puro pecado carnal.

Monday, March 22, 2010

Useless

We do our best to pick up the pieces,
to open an umbrella does not always keep you dry.
Love gives itself away but sometimes drinks,
drinks too much.

And the ocean opens a door, the wind bring you far,
far from where you were....

I am in my house, as my bed is, with my green orchids,
t-shirts, papers, books and loneliness... but a happy solitude.

Love is a naked body and his anticipation
if it is not ready and the real one useless...

Sunday, November 22, 2009

El Verbo Lo Dice Todo: Amar

Esperar ser mujer u hombre
y que en el regazo se apagué la tarde
entre nubes que cubren el enfermizo primer farol
y enfurecidas camas que insisten en desnudarse.

Que den paso a la gran noche morena llena de desnudez
las equivocadas horas que se deslizan ente cuerpos transitables.

Que en la mejilla de sus pechos claudique el deseo en cenizas
y que se recoja el cuerpo colegial empujado por ojos abiertos
entre gemidos que se inclinan despacio en el silencio.

Tu cuerpo ser y olor a café que interrumpe el reposo.

¡Que la piel se despierte con el rumor de las sabanas,
firme como rocas que respiran enamoradas!

Así te amo; con fiebre que sepulta la monotonía.


La lealtad de mi paciencia es lerda
al alargar mis manos y acariciar tu músculos.
Agradezco que tu cuerpo vuelva una y otra vez.
Yo soy como el otoño,
caigo de tu tronco como horquilla ondulada
mientras una caravana abrazada al tiempo me lleva
con tempestades tranquilas pero grises.
No es solo la costumbre de gozarte,
volcarme a tu piel para que no quepa el aire
es para mi un instinto mas que un deseo.

Los labios en la alcoba buscan ebrios momentos,
el animal ciego esta por amor.
Yo siento las cebadas sabanas en las manos corporales.
Esta otra vez el goce debajo de tus parpados.
Entra la hélice en la néctar maduro
con ruido y sin piedad, entre frutos nocturnos.
Como un cuchillo que extermina la monotonía.

Un corazón entre la espesura del frió
fruto de los días con lenguas femeninas.
Petrificado con coágulos existe el mar;
tu tierra prisión, el agua melancolía.
Horas agrias sin misericordia es la espera,
horas que pican como presagios
por ser pájaros con desdicha lascivia.



Tu cabello tiembla caliente
cuando mi mano frota la corteza de tu cuerpo.
Amar tu vientre es una risa volátil.
Es consigna traficar entre tus labios mis besos.
Impregna la noche densa codicia,
furia sin escombros.
Mi lengua fálica desollé el imploro,
desnudo muero y vivo preso por ti,
ritmo de tu sexo.

Voy desnudo y resonante entre el silencio,
fluyo al borde de tu quietud, ciego.
Tengo vértigo a la ira que refleja tus ojos,
un reflejo que me deja sin ropa,
vigilante en un bosque ebrio de pasión vacía.
Bajo los arroyos donde crecen ortigas
los caminos son un otoño.

Huellas adelgazas por el tiempo no quedan.
Y por lo acontecido, horneado por el deseo,
apretado y hondo entre mis músculos
en la hora y en cada hora, codició tu cuerpo.
Mi amor no distingue piel firme o desgastada.

Ascendentes sin destino dos ríos fluyen,
dos amantes entre muros húmedos,
suave agua pastosa trae consigo el roce,
un olor caminante que disuelve espacios.


La pobreza es obscenidad en tu cuerpo.
Voy por tus pechos firme y sin error,
con dulzura, debajo de la niebla,
en una plaza soleada o bajo lluvia.
Tu piel es una muralla que divide
mi corazón en dos mitades.
La izquierda te quiere sudorosa,
la derecha perfumada y de buena apariencia.


Se evaporan las nubes
al igual que mi pensamiento al verte desnuda.
Veo una luz que con dulzura es tumulto.
Perfume y huesos que preparan el corazón
abriendo todas las horas a tu rostro.
Una mujer húmeda que deshace el invierno si me toca.
Un jardín que a obscuras gotea destino
con fragancia de placer y esperanza.